Blogia
CRÓNICA DE UNA TRAGEDIA

CRISTIAN GIORGIS

CRISTIAN GIORGIS Una mañana comenzó a llover torrencialmente.
Las copas mojadas de los árboles se sacudían por el viento. Daba temor al pueblo las nubes grises. Unas antenas viejas y oxidadas buscaban secarse con el aire frío. Finas gotas caían sobre los techos de la ciudad.
Impedían el paso del agua los desagües tapados y, a medida que los días pasaban, el agua se estancaba en los lugares bajos y comenzaba a despedir olor. Esa acumulación de la masa líquida comenzaba a anegar barrios enteros.
Fue entonces cuando la gente comenzó a abandonar sus casas. Corrían de un lado hacia otro tratando de recuperar sus cosas y reclamaban el abastecimiento de colchones, comida y frazadas.
Los centros de evacuados respondieron medianamente ante la situación. Pero la gente continuaba reclamando decisiones de parte de sus gobernantes.
Después de quince días los inundados se vieron obligados a regresar a sus hogares. Pero se encontraban con una realidad muy desagradable. Todas sus pertenencias estaban tiradas en el piso como si un huracán hubiera pasado sobre ellas.
Los muebles se encontraban asombrosamente hinchados y algunos comenzaban a desintegrarse delante de sus ojos.
De las paredes brotaba el agua y, al secarse, formaban figuras extrañas.
La tarea más difícil fue la de limpiar todo ese desastre. Pero la fuerza de la familia ayudó, una vez más, a sobrellevar este abandono ocasionado por los que tienen que protegernos.

0 comentarios