YAMILA BENÍTEZ
Hace unos pocos días, en mi barrio, empezó a llover torrencialmente hasta inundar las calles.Las copas de los árboles bailaban al compás del viento mientras el agua escandalosa caía sobre los techos. Los relámpagos iluminaban el cielo y, en un descuido de la lluvia, los pájaros regresaban rápidamente a sus nidos.
Las familias se parecían a los pájaros, unas trataban de escapar del clima y otras volvían a quedarse encima de los techos para cuidar que el agua no les rompiera todo.
Pero cuando todo hubo pasado. El regreso al nido no fue tan fácil como hubiéramos querido.
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