CLAUDIO DESPÓSITO
Una mañana comenzó a llover sobre mi casa. Los truenos se escuchaban a los lejos y los pocos pájaros volaban rápidamente a refugiarse.Ese mundo de gotas cayendo sin parar, al rato, se volvía muy molesto y las paredes se humedecían al mismo tiempo que los árboles.
El agua corría rápidamente llenando los bordes de las calles, los zanjones y los reservorios subían cada vez más.
No pasó mucho tiempo antes de que comenzara a arrasar todo a su paso.
Este nuevo desastre trajo angustia y desesperación.
Afuera el clima estaba frío, empapado, tormentoso y dentro de la gente se respiraba una atmósfera de nerviosismo, de pura tristeza.
0 comentarios