LUCAS PAYETTA
En Santa Fe, una mañana comenzó a llover. El cielo se puso horrible. Los techos estaban todos mojados. La antena, los cables, las chimeneas, los tanques de agua y algunos árboles, estaban quietos bajo esa lluvia que era como blanca y fría si la tocabas.
El cielo, a veces, se ponía de color lila por culpa de los relámpagos, y a lo lejos se escuchaban truenos que hacían un ruido rarísimo.
Las zanjas se desbordaban cubriendo las veredas y los charcos se hacían cada vez más hondos.
Hora tras hora el agua comenzaba a dejar a algunas personas sin sus hogares.
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juana -
lucas -
La seño -
claudio gustavo payetta -