LUCAS RUIZ MORENO
El 29 de marzo, cuando me levanté, la lluvia atormentaba a mi ciudad.Las copas de los árboles se mojaban sin cesar. Los truenos sonaban a lo lejos. Los rayos ciegos no se fijaban donde caían y los pájaros, muy asustados, regresaban a sus nidos.
El agua corría rápidamente por la calle buscando los lugares más bajos. Porque los charcos no se detenían en su crecimiento. Algunos ya eran verdaderos lagos.
La inundación había comenzado.
Las pobres familias corrían con lo poco que podían salvar. Asustadas, sacaban sus cosas en carros, los llenaban con ropa, electrodomésticos y colchones.
Algunas, desesperadas, buscaban alimento para soportar los días que iban a estar arriba de los techos. Otras preferían escapar a toda prisa del agua contaminada.
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