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CRÓNICA DE UNA TRAGEDIA

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LAILA SILVÁN

LAILA SILVÁN

MAURO SOLÍS

MAURO SOLÍS Hacía ya muchos días que las gotas ágiles caían sobre Santa Fe y mojaba las antenas de televisión. Las gotas abrillantadas caían sobre los techos de las casas. Cuando paraba de llover, los pájaros aprovechaban el descuido del mal clima para buscar comida o para esconderse.
El agua bañaba las copas de los árboles. Las gotas, llevadas por el viento, golpeaban contra las paredes y movían a los árboles.
El agua de la lluvia empezó a buscar los lugares más bajos de la ciudad. A los costados de la calle, las zanjas arrastraban la mugre. Algunos charcos barrosos se iban transformando en enormes lagos que ocultaban el peligro. Todos los desagües estaban tapados con botellas plásticas, con bolsas de nylon, con ropas viejas y ayudaron a inundarnos.
Algunas personas aterrorizaban a otras con noticias del agua.
La pobre gente corría en medio de la suciedad, tratando de alejarse de ella. Desesperada, buscaba dónde evacuarse. Bañada por la lluvia, llevaba sus bolsones llenos de ropa y alimentos para sobrevivir. Otras personas los ayudaban.
Después de dos semanas pudimos regresar.
Al llegar encontramos mucha mugre en el piso. Las paredes estaban manchadas y sucias y el machimbre hinchado. Los muebles, el cielorraso y las puertas, todos golpeados por las cosas que flotaban.
El cielo estaba lleno de nubes negras.
Yo no podía dejar de pensar en lo que sucedería con nosotros y el miedo se apoderaba de mí. Estábamos mojados, hambrientos y con una gran tristeza por compañía. Pero seguimos guardando en nosotros la esperanza de volver a empezar.

LUCAS RUIZ MORENO

LUCAS RUIZ MORENO El 29 de marzo, cuando me levanté, la lluvia atormentaba a mi ciudad.
Las copas de los árboles se mojaban sin cesar. Los truenos sonaban a lo lejos. Los rayos ciegos no se fijaban donde caían y los pájaros, muy asustados, regresaban a sus nidos.
El agua corría rápidamente por la calle buscando los lugares más bajos. Porque los charcos no se detenían en su crecimiento. Algunos ya eran verdaderos lagos.
La inundación había comenzado.
Las pobres familias corrían con lo poco que podían salvar. Asustadas, sacaban sus cosas en carros, los llenaban con ropa, electrodomésticos y colchones.
Algunas, desesperadas, buscaban alimento para soportar los días que iban a estar arriba de los techos. Otras preferían escapar a toda prisa del agua contaminada.

RUBÉN SILVA

RUBÉN SILVA Hace unos días, en Santa Rosa, empezó a llover torrencialmente hasta inundar todas las calles.
Una lluvia escandalosa mojaba a las antenas y las puntas de los árboles bailaban como rockanroleros agitando sus cabezas verdes.
Golpeaba con fuerza contra los techos de las casas mientras los rayos iluminaban todo y, en un descuido del tiempo, los pájaros aprovechaban para ir a sus nidos.
La mayoría de las bombas extractoras estaban fuera de servicio.
Entonces el agua fue subiendo y subiendo hasta que se detuvo en un solo lugar.
Los pozos rebalsaban y largaban toda su pudrición hacia las casas.
La gente escapaba en botes anfibios. Algunos, desesperados, subían a los techos y veían cómo subía el agua y los chicos, traumados, intentaban salir en piraguas o canoas.
Así abandonaron todo hasta que un día les ordenaron regresar.
Nublado y lluvioso, ni siquiera el tiempo les daba una oportunidad para regresar a limpiar ese desastre de sillas rotas, de muebles hinchados, de mugre pegada en cada rincón de sus hogares.

MICAELA SERRAT

MICAELA SERRAT En Santa Fe, una mañana nublada, comenzó a llover torrencialmente.
Las gotas caían con rapidez y parecían pedacitos de cristal. Las nubes eran pequeños algodones oscuros. El cielo estaba gris, tan gris, que parecía que se estaba haciendo de noche.
Los árboles se movían con el ritmo del viento. Los pájaros esperaban en sus nidos, tristes y asustados.
El agua verde corría sin rumbo. Apurada, buscaba lugares bajos para estacionarse. Al encontrar los reservorios se detenía por un tiempo. Se acumulaba en los desagües tapados de basura. A medida que llovía, subía y subía y se estancaba en los barrios como si estuviera en una palangana-
La mayoría de las bombas extractoras estaban fuera de servicio.
La gente, asustada, salía en botes o en lanchas de sus casas. Las personas fueron evacuadas en escuelas y clubes. Tristes y preocupadas, pensaban en sus hogares y en sus familiares, que quedaron cuidando de sus cosas. Personas de otras lados trataban de colaborar dando alimentos, vestimentas, colchones. Todos esperaban a que el agua bajara para volver y comenzar de nuevo.
Cuando regresaron era un día nublado. El cielo estaba vestido de gris. Las nubes se movían siempre en la misma dirección.
La gente estaba feliz de volver a sus casas pero, al mismo tiempo, estaba triste por las cosas que habían perdido.
Sus casas estaban destrozadas, sus cosas, perdidas.
Sin embargo, las personas se esforzaron y comenzaron nuevamente a recuperar su vida.

SOL SEGOVIA

SOL SEGOVIA

LUCIANO SCHIFITTO

LUCIANO SCHIFITTO

FACUNDO SAMBRA

FACUNDO SAMBRA