MAURO MALDONADO
Era una mañana de lluvia, en Santa Fe.Los pájaros se refugiaban en pequeños huecos y el estallido de los relámpagos y los truenos nos asustaban bastante.
La lluvia sin calma mojaba techos, antenas y árboles. Parecía que las nubes negras se despojaban, de a poco, de sí mismas.
El agua estaba anegando los barrios. Corría, fría y sin piedad, destrozando todo lo que a su paso se le ponía. Buscaba lugares bajos donde detenerse y, luego, continuar hacia el río. Pero se estancó y comenzó a subir rápidamente, sin poder escapar porque los desagües estaban tapados.
La mayoría de las bombas extractoras estaban fuera de servicio.
Y así sufrimos la segunda inundación.
La gente autoevacuada estaba desesperada por haber tenido que marcharse de sus viviendas, dejando todo atrás.
Se impacientaban por sus hijos, sus mascotas y sus pertenencias.
Sin respuestas por sus propiedades, esperaban el día en que pudiesen retornar a sus hogares.
Y cuando finalmente llegó, el retorno más esperado fue también el más difícil.
Volvían desesperanzados y defraudados por todo lo ocurrido.
Cuando entraban a sus hogares veían muchos años de trabajo perdidos para siempre.
Tuvimos que limpiar mucha basura y tirar todo lo que había echado a perder.
Fue un retorno muy esperado pero muy difícil de superar.
1 comentario
Cintia -
Y tambien felicito a todos los chicos...
¡Me encantaron todos!!!
Cintia