Blogia
CRÓNICA DE UNA TRAGEDIA

BRIAN MOLL

BRIAN MOLL Una mañana me fui a la escuela. Estaba lloviendo.
Yo veía la lluvia mojar las antenas, los árboles, las terrazas. Escuchaba el ruido del agua golpeando la ventana. Veía los pájaros desesperados por encontrar sus nidos. Observaba como las nubes tapaban el cielo pintándolo de gris y las hojas de los fresnos empapadas por la lluvia ciega.
El agua se deslizaba por las calles inundando los zanjones. Los charcos formados se hacían cada vez más grandes, se transformaban en lagos donde la masa líquida se detenía.
Entonces, comenzó la inundación que entraba y rompía las cosas de las casas.
La gente, desesperada, corría por las calles cubiertas de agua. Salían en canoas entre el agua contaminada buscando un lugar donde evacuarse. Y, luego, buscaban colchones y abrigos que los protegieran del frío.
Unas semanas más tarde regresaron y encontraron todo roto, todo sucio. Las paredes que antes eran blancas estaban todas verdes y despedían mal olor. Los muebles y electrodomésticos estaban tirados, rotos y las camas, la ropa, desparramadas por toda la casa.
Para colmo el clima no mejoraba. El día estaba nublado y ni siquiera podían sacar las cosas a secar porque llovía de a ratos.
Enojados por tener que volver a pasar por lo que habían pasado, sentían un sentimiento de pena por haber perdido todo nuevamente cuando todavía no habían podido recuperar lo de antes.

0 comentarios